El gran hermano de la política.

Por Juan Carlos Rotter

El puntapié inicial de la nueva temporada lo dio el cómico militante todo terreno Dady Brieva que a viva voz dejo mostrar su desilusión Kirchnerista. Se merece una mención especial por decir lo que otros del mismo palo no se atreven, aunque lo piensen entre cuatro paredes. A decir verdad, en la era de la desilusión no hay mejor catarsis que hacerlo mediáticamente y con este formato que permite blanquear a otros personajes que van desde El Gato hasta el Loco Milei que pueden expresar el mismo sentimiento sin que raspe a sus respectivos intereses. En el medio están la mayoría de los argentinos que lo padecen con mayor dramatismo que todos ellos, pero esa noticia no vende tanto. Dejando un poco de lado este bajón y poniendo la otra mejilla lo positivo de todo este cambalache es que todos los participantes del GHP 2023 tienen la posibilidad de demostrar que tienen la capacidad de volver a ilusionar. No es tarea sencilla pero no hay mejor tramite del que no se realiza.
La realidad actual es compleja y para colmo la gente se resiste a recibir el mensaje de los políticos sea del signo que sea. Aferrarse a la idea que la llegada de un mesías nos salvara de las penurias es una jugada que antecede una nueva desilusión. La mayoría de
la gente en este país quiere todo y enseguida. No esta dispuesta a cultivar el ajuste del cinturón, el trabajo, el ahorro o cualquier otra cosa que signifique sacrificio. El largo plazo no existe es ya. Y aquí surge el primer inconveniente para el próximo gobierno.
Para ponernos a tono con las circunstancias de este formato engaña pichanga en nuestra provincia alcanzamos el record de participantes. Un exitazo con casi 6500 almas en busca de pegar el salto triunfal. Varias son figuras repetidas y otros intrépidos en busca de la tan anhelada notoriedad. Para no faltarle a la verdad, sin herir susceptibilidades, a su gran mayoría solo les quedara el recuerdo imborrable de la boleta electoral para mostrarle a sus nietos el domingo al mediodía. ¡Pero quien les quita lo bailado!
Algo de tiempo nos queda para empezar a preocuparnos por lo que se viene por ahora solo roguemos que pasemos pronto de la exploración a la producción minera. Todo lo demás es cartón pintado.
Más allá de los resultados electorales y de cómo queden las representaciones parlamentarias, que sin lugar a dudas serán más frágiles de lo que hoy muestran, esta una significativa parte de la población que se resiste a todo cambio. Sobre todo a lo que
se dirige a ordenar la sociedad y que supone algún tipo de sacrificio. Los argentinos no queremos sufrir en un mar de lágrimas para llegar a un paraíso del que desconfiamos. Razones no nos faltan si echamos una mirada sin pasión sobre las últimas décadas.
No cabe duda que esta postura tan arraigada que tenemos de escoger entre transformación a largo plazo y el vamos viendo de seguir optando por lo último acabaremos como canta el gran Polaco Goyeneche en el tango Desencuentro.
Una vez que se produzca el voto de la gente, quien se va, quien se queda o quien entra a la gran casa solo resta la aparición del conductor parafraseando al afamado cultor y líder gastronómico: “hay que dejar de afanar por dos años”.

El gran hermano de la política.

Un comentario en «El gran hermano de la política.»

  1. Muy buena tesis, antítesis y síntesis … es muy saludable cuando el cuarto poder piensa y se expresa. Nos ayuda a recordar, pensar y actuar. Ese es el nivel de periodismo que necesitamos…

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll hacia arriba