Mi querido San Juan

El Capitán Beto Fernández será recordado entre otras cosas por haber creado frases de antología. Sin lugar a dudas la más rutilante fue la ofrecida al Presidente Ruso en la cual la argentina funcionaria como la puerta de entrada a Latinoamérica a los intereses de ese país. Para un poeta de ese calibre suena a poco. La de San Juan el ventanal de Cuyo me parece además de sentimental más terrenal. Y desde el punto de vista político un canto a la esperanza. ¡Después que Dios decida Argentina, Argentina, Argentina!
Lo bueno de poder mirar por la ventana es que uno va teniendo una visión más concreta de las cosas. El haber visto tantos bueyes pasar tiene sus ventajas. Ya no se compran espejitos de colores así nomas. Por suerte eso de que después de nosotros seguía la montaña ha quedado solo para el cancionero popular. Hay realidades que llegaron para sumar. La conectividad aporto lo suyo, el acceso a las nuevas tecnologías también, la apertura de los beneficios que ofrecen nuestras tierras – mención aparte y sin ser un dato menor- fue que la montaña vino a nosotros. Sino la seguiríamos viendo pasar desde el umbral. Lo que ha quedado atrás de los hechos ha sido la política. Que ha venido arrinconando asignaturas pendientes para todos los gustos. Además de desaprovechar los buenos momentos que las materias primas nos ofrecían para mejorar la economía y nuestras vidas. ¿Y por casa cómo andamos?
Si tendríamos que hacer un balance en líneas generales los índices están bastante mejor que hace varias décadas. Se aprovecharon las circunstancias que los distintos procesos políticos ofrecieron. Aun con la presidencia de Macri. Queda para más adelante la discusión de si los recursos recibidos fueron debidamente optimizados. En la primera mitad de la administración Gioja la provincia recibió como nunca una importante cantidad de fondos nacionales más los que ya empezaba aportar la industria minera. Arrancaba un modelo de provincia auspicioso que luego la política se encargaría de restarle virtuosidad.
Tenemos que agradecer que la tan mentada frase “combatiendo el capital” más allá del reconocido lugar acaparado por la nostalgia fue quedando en desuso con el transcurrir de los acontecimientos. Y si no que lo diga nuestra clase dirigente más allá de los sobreactuados gestos que supo manifestar en algunas circunstancias, con marcha y tablón incluido, que fue quedando para el olvido. Mientras las delegaciones a Canadá se iban acrecentando. A pesar de todo lo cierto es que este nuevo escenario nos ayudó a escapar del estancamiento económico que veníamos registrando y el Estado Provincial pudo cambiar de fachada. Las condiciones de vida a varios sectores de ciudadanos ni que hablar. Claro está que San Juan necesita de más empresas de todo tipo. El potencial de crecimiento que tiene la minería para la provincia es innegable. Siempre está presente la tensión con los sectores ambientalistas para eso hay que seguir formando nuevos cuadros técnicos y profesionales para seguir mejorando el desenvolvimiento de esta pujante industria que tiene un impacto en los sectores de la construcción, comercio, industria, transporte y de servicios de manera directa en nuestra provincia. Continuar apuntalando las condiciones propicias para el desarrollo económico, imprescindible para generar trabajo y prosperidad, no caben dudas que pasa por la iniciativa privada. Concretamente los sectores productivos. Desde luego la incidencia del diseño nacional es condicionante de allí la preocupación actual con vistas al 2023. Y así llegamos al escenario político actual con muchos esfuerzos para instalar candidaturas, esto se observa específicamente en el ámbito municipal, donde sobresale la poca voluntad para aclarar cómo salir del estancamiento. ¡Si el solo objetivo que se instala es el de sumar votos, después que Dios decida San Juan, San Juan, San Juan!

Mi querido San Juan

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