Sergio, Rubén y después.

Por Juan Carlos Rotter.

Vivimos en una época donde el blanco o negro predominan de manera muy acentuada en casi todos los aspectos. Muchas veces esto limita las cosas que debemos decir o pensar. Posiblemente el fallo de la corte y por consiguiente la inhabilitación del gobernador Uñac para un nuevo periodo disparo que la discusión política saliera de la modorra de la que nos venía acostumbrando. Hay que agradecerle con la humildad que nos caracteriza a los sanjuaninos al Partido Judicial que esta vez le gano la parada al Justicialista. La calentura del Sergio es que el triunvirato del rio de la plata le haya mojado la oreja 72 horas antes de la votación. El que no avisa te traiciona y si no pregúntenle al Mono Lorenzetti que de esto sabe bastante. Fueron semanas de especulaciones, suposiciones y hasta caldo de cultivo para adivinanzas o de imaginar escenarios fantasmagóricos. Esto fue posible porque para muchos fue impensado que ocurriese algo semejante y también por la originalidad de la situación. Este es el riesgo de asentar la acción política solo en los nombres. Es la primera vez que la política sanjuanina se enfrentó a una situación con semejantes características en vísperas de una elección para definir el destino de los próximos años del gobierno provincial. Era entendible que había que ponerle ficción para entretenimiento de todos y todas. Y por qué no también para juntos y al rugir de los motores, aunque tengan poca cilindrada. Fue el día que Sergio Uñac decidió aferrarse al poder como nunca lo hizo en toda su carrera política y dirigencial. No importaba quedar atrapado en el lugar equivocado o no.

Menos aun con la posibilidad de dedicarle tiempo para posicionar a un reemplazante. Por lo tanto, de lo único que se hablaba por esas horas en el entorno íntimo de Uñac era presentar ante el gran público un hombre claramente identificado bajo la tutela del primer mandatario. ¡Así surgió Rubén al gobierno, Sergio al poder!. La primera impresión además de no arriesgar la centralidad política hace suponer que la estrategia a simple vista no ha ido en contramano a la relevancia que tanto los medios, la política y una significativa parte de la sociedad al mismo tiempo ha asimilado sobre la jugada. Desde luego que la última palabra la tendrán las urnas el próximo 2 de julio, lo que sí podemos afirmar es el próximo desafío que tendrá el peronismo sanjuanino en el futuro sobre la construcción de liderazgos. Y no es un dato para nada menor. Hubo una señal que no debió pasar por desapercibido que fue cuando el gobierno provincial decidió adelantar sus elecciones con relación a la nacional. Lo hizo en defensa propia el Uñaquismo. Prefirió quedarse cuatro años más en la comodidad de un tercer mandato ante un panorama nacional que presentaba demasiadas incertidumbres. Fundamentalmente por parte del espacio al cual pertenece el peronismo sanjuanino. Uñac consolido en sus dos mandatos una provincia alambrada políticamente que le permite en estas circunstancias poner a la cabeza de la lista a su hermano más allá de lo que opine el resto del espacio.

Cuando se abran las urnas veremos si sus votantes lo siguen avalando aun con esta sucesión sui generis o corrobora como dice la oposición de Juntos por el Cambio que la provincia está dormida. Queda poco tiempo para explicar cómo pretende despertarla en caso de llegar al gobierno y de convencer a sus posible votantes de optar por un cambio, aunque no sepa muy bien de que consta el mismo.

Sergio, Rubén y después.

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